domingo, 10 de mayo de 2009

TODAS LAS HAMBRES

10 mayo 2009

Las hambres, todas las hambres, son el fermento de la vida. Están en el origen, son la base de la energía, de la generación y la regeneración, de la salud y el bienestar.

El hecho de que la inmensa mayoría no sepamos hacer con ellas otra cosa que despedazarlas mediante el hartazgo, es lo que lleva a la gran mayoría a ser una informe masa de mediocres, asqueados ante los restos de un festín, cualquiera que sea su naturaleza, ya de comida, de bebida, o sexual o de lo que sea (Nada en demasía, dijo el filósofo. Sobre el autor, al final, como para deleitarse sin hartarse).

Es necesario preservar todas las hambres, y satisfacerlas sólo muy sobriamente, lo suficiente para garantizar las funciones vitales al máximo de su potencial sin gasto innecesario de energías. Para poner un ejemplo, el que más come no es que el que más alimentado está.

Nada en demasía. Así que terminemos.
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En la página Cuchitril Literario, leemos sobre Solón de Atenas, el filósofo que acuñó la frase que utilizamos. Pero hay más. Las frases de los Siete Sabios de la antigua Grecia. Gracias a Cuchitril Literario, y a disfrutar.
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Diciembre 8, 2005
Carlos García Gual. Los siete sabios (y tres más)
Archivado en: Ensayo — Palimp @ 7:04 pm
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Sabiduría clásica

Me encanta la divulgación histórica con fundamento, y si es de la grecia o roma clásica, más todavía. No hay duda que Carlos García Gual (que tiene su esbozo en la Wikipedia) es uno de los mejores divulgadores de la cultura griega. Su erudición fuera de toda duda y su estilo ameno y ágil hacen que sea una delicia leer cualquier libro suyo.

El que hoy nos ocupa ya fue comentado en esta entrada de Pedro Jorge, y consiste en la semblanza de los famosos siete sabios de Grecia. Como la lista de los siete sabios fue cambiando a lo largo de los años (sobre todo en las últimas posiciones), se incluyen tres (aunque yo cuento cuatro) más para incluir a todos. Cuatro son los ‘fijos’ en todas las listas: Tales, Solón, Bías y Pitaco. El resto (Quilón, Cleobulo, Misón, Periandro, Anacarsis, Epiménides y Ferecides) varían según el autor.

Todos los personajes que aparecen aquí fueron famosos no sólo por su sabiduría teórica; la mayor parte fueron también hombre públicos, políticos o estadistas. Su sabiduría es también de orden práctico, incluso moral. Otra característica común es que su saber se difunde en forma de ’sentencias’ frases cortas que, a modo de píldoras, contienen la esencia de su sabiduría. Famosas son aquella de ‘Conócete a ti mismo’, ‘Nada en demasía’, o incluso la paradójica de Epiménides ‘Cretenses, siempre embusteros’ (siendo el Cretense). O aquella otra:

A Bías atribuye Cicerón la famosa frase, convertida en divisa por los cínicos y los estoicos, de que el sabio lleva consigo sus bienes. En latín la sentencia de «omnia mea mecum porto», «llevo conmigo todo lo mío», tuvo una noble estima. El pensamiento de que los bienes del hombre están fundamentalmente en su interior, en su inteligencia y su carácter, puede ser un eficaz consuelo contra las adversidades del infortunio.

«A menudo elogiaré —dice Cicerón en Paradojas de los estoicos, I, 8— a aquel sabio, a Bías, que se contaba entre los Siete, según creo. Cuando su patria fue capturada por el enemigo y los demás se daban a la huida acarreando muchas de sus cosas, como alguno de éstos le amonestó a que hiciera lo mismo, replicó: «Pero ya lo hago, pues conmigo llevo todos mis bienes.»


Que también he considerado siempre mi divisa.

El libro es una maravilla de principio a fin. Riguroso y divertido. Lo encontré en el mercadillo por el irrisorio precio de un euro, todo un regalo por un libro que vale muchísimo más. Para apuntar en la lista.


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Les dejo también, para su edificación moral, las sentencias de los siete sabios:

Sentencias de los Siete Sabios
Recopiladas por Demetrio de Falero

1. Cleobulo de Lindos, hijo de Evágoras, dijo:

La medida es lo mejor.
Debes respetar a tu padre.
Manten bien el cuerpo y el alma.
Sé amigo de escuchar y no muy hablador.
Aconseja lo mejor a los ciudadanos.
Domina el placer.
No hagas nada por la violencia.
Considera tu adversario al enemigo del pueblo.
No pelearse con la mujer propia ni acariciarla en exceso delante de otros, pues lo uno puede parecer embobamiento y lo otro desvarío.
No castigues a los criados mientras bebes, pues parecerá que no sabes soportar el vino.
Cásate con mujer de tu rango, pues si la tomas entre las de clase más alta, ganarás amos y no parientes.
No te rías en compañía del burlón, pues te ganarás el odio de los burlados.
En el éxito no te ufanes, en la desdicha no te humilles.

2. Solón de Atenas, hijo de Ejecéstides, dijo:

Nada en demasía.
No hagas de juez; en ese caso, te enemistarás con el juzgado.
Huye del placer que procura pesar.
Guarda la bondad de carácter, que es más segura que el juramento.
Sella tus palabras con el silencio, y el silencio con la oportunidad. No mientas, sino mantén la verdad.
Ocúpate en cosas serias.
No digas cosas más justas que tus padres.
No adquieras amigos deprisa, y no rechaces deprisa a los que tienes.
Si aprendes a obedecer sabrás mandar.
Cuando exijas que otros presenten cuentas, ofrécelas tú también.
Aconseja no lo más agradable, sino lo mejor a los- ciudadanos.
No trates con los malos.
No digas lo que no has visto.
Sabe y calla.
Sé suave con los tuyos.
Conjetura lo invisible por lo visible.

3. Quilón de Esparta, hijo de Damageto, dijo:

Conócete a ti mismo.
Cuando bebas no hables mucho; porque te equivocarás. A los convites de los amigos ve despacio, y a sus desgracias deprisa.
Celebra tus bodas sin gran gasto. Considera feliz al que ha muerto. Honra al de más edad.
Elige antes un castigo que una ganancia vergonzosa. Pues lo uno aflige una sola vez, y lo otro para siempre.
No te rías del desgraciado.
Que tu lengua no se anticipe a tu mente.
Domina tu carácter.
En el camino no te apresures en adelantar.
No ansíes lo imposible.
No muevas las manos al hablar, que es de locos.
Obedece a las leyes.
Si eres injuriado, responde con justicia; si maltratado, toma tu venganza.

4. Tales de Mileto, hijo de Examias, dijo:

Da fianza, y ya tienes ruina.
Acuérdate de tus amigos, presentes y ausentes.
No embellezcas tu aspecto, sé hermoso en tus actos.
No te enriquezcas mal.
No dudes en adular a tus padres.
Como los regalos que ofrezcas a tus padres, tales serán
los que tú, en tu vejez, recibirás de tus hijos.
Es difícil conocerse a sí mismo.
Lo más dulce es conseguir lo que deseas.
La actividad es un tormento.
La intemperancia es dañina.
La falta de educación es pesada.
No estés inactivo, ni aunque seas rico.
Oculta tus males en casa.
Mejor ser envidiado que compadecido.
Usa la medida.
No creas a cualquiera.

5. Pitaco de Lesbos, hijo de Hirras, dijo:

Conoce el momento oportuno.
Lo que quieras hacer, no lo digas; pues si fallas se burlarán de ti.
Cuando castigues al vecino, no lo hagas personalmente.
Devuelve los préstamos.
No hables mal del amigo, ni bien del enemigo; que no es consecuente eso.
Firme la tierra, inseguro el mar.
La ganancia es insaciable.

6. Bías de Priene, hijo de Teutámides, dijo:

La gran mayoría de los hombres son malos.
Debes mirarte al espejo. Si eres hermoso, haz bellas obras; si eres feo, corrige el defecto de tu naturaleza con la belleza de tu conducta.
Ponte a la obra lentamente; pero lo que comiences, asegúralo.
No seas ni bonachón ni taimado.
Acerca de los dioses di que existen.
Escucha mucho.
Habla lo oportuno.
Siendo pobre no censures a los ricos, a no ser que saques gran provecho.
No alabes a un hombre indigno por su riqueza.
Gana después de persuadir, no haciendo violencia.
Lo que te salga bien, atribuyelo a los dioses, no a ti mismo.

7. Periandro de Corinto, hijo de Cípselo.

Todo es práctica.
La serenidad es algo hermoso.
La precipitación es resbaladiza.
Los placeres son mortales, las virtudes inmortales.
La democracia es mejor que la tiranía.
En la ventura sé moderado, en la desdicha prudente.
Muéstrate digno de tus progenitores.
Busca el elogio para tu vida, y la felicidad tras la muerte.
Para tus amigos, felices o desdichados, sé el mismo. No hagas ninguna revelación de cosas secretas.
Insulta como si fueras a hacerte pronto amigo.
Sírvete de leyes antiguas y de alimentos frescos.
No sólo castiga a los que delinquen, sino detén a los que quieren hacerlo.
Oculta tus desgracias para no regocijar a tus enemigos.

(Estobeo, 3,1, 172)

(Un día, un libro 242/365)
Escuchando: Insomnio. El combo linga

Tags:Alianza, Carlos García Gual

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